jueves, 12 de julio de 2018

12 THE NATURAL HISTORY MUSEUM

A las siete menos diez ahí estábamos las escritoras de hoy listas para ducharnos;  increíblemente todo el mundo llegó a tiempo, incluso nosotras, a diferencia de ayer.
Mientras iba llegando la gente charlamos un rato y esperamos a que tocase el timbre de inicio de las clases para irnos hacia la estación del Dart, el tren que nos lleva a lo largo de la costa hasta Dublín "y más allá", como decía Buzz Lightyear. Nuestro destino era el Natural History Museum of Dublin donde por parejas confeccionadas al azar tuvimos que encontrar respuesta a todas las preguntas enrevesadas que contenía nuestro libro. 
Algunas eran más que evidentes pero otras tenían cierta dificultad, lo que nos obligó a observar detenidamente algunas de las vitrinas; ¡¡Incluso había que dibujar un pez!! Uno de los handicaps de algunos de nosotros. 

Por cierto, ¡¡casi nos olvidamos!! de camino al museo hicimos una breve parada en la iglesia de St. Andrews para ver su magnífica estructura y su decoración interior y aprovechamos para dejar alguna que otra vela encendida.

Como decíamos, tras el museo caminamos calle arriba y fuimos parando para observar las curiosas puertas de los edificios y hemos decidido que vamos a hacer una foto de cada uno con la que más nos guste. Al pasar frente a la sede del gobierno se abrió la verja y el guarda amablemente esperó a que nos hiciésemos una foto con el edificio al fondo.

Con tanto ir y venir, nuestros estómagos comenzaron a demandar comida así que nos dispusimos a almorzar en nuestro parque de referencia: St Stephen's Green, aunque con cierta inquietud porque  unas gaviotas invadieron nuestra zona de confort, mientras  Eva no dejaba de sentirse culpable porque su comida llevaba atún y eso probablemente atraía a aquellos pajarracos; en medio de esta locura, Cristina rezaba para que las gaviotas se fuesen ya que pensaba que le habían robado su botella de agua. 
Las conversaciones alrededor de una comida dan para mucho, pues incluso Clara descubrió que el pepino no sabe a nada, o a algo así como "agua masticada". A nosotras nos tocó el bocadillo más rico, nada de atún o pepino o york o... nosotras: sándwich de Nutella. En contrapartida, el postre fue un poco más desagradable pues en una cafetería Iria pidió el café más amargo de su vida que ni con 3 azucarillos era capaz de tragárselo (ahora ya entendemos por qué la cafetería se llama Insomnia), mientras que Pedro y Paula M. disfrutaron  de un delicioso chocolate caliente, en el que flotaban apetitosas nubes de azúcar. 

Nuestras autoras
y su puerta
Mientras estos tomaban sus postres, Ángela, Paula V. y Nayara (nuestras particulares Gacelas) aprovechaban su tiempo al máximo dedicándose a su hobby favorito: el shopping. Entre tanta hiperactividad la mañana se fue consumiendo y hubo que regresar a Blackrock collegue para empezar las clases a las dos. Acabada la primera clase, Ángela y Paula estuvieron haciendo una versión rapeada del himno gallego, los españoles siempre destacamos... Finalmente se acabaron las clases y todos tuvimos que volver a casa a cenar tras un largo día. Mañana más y mejor. 

Written by Iria & Paula M.

miércoles, 11 de julio de 2018

11 DUBLINIA & DISCO

Al calor del fuego
Ya eran muchos días de sol para el clima habitual irlandés, y el día de hoy amaneció nublado y gris, por lo que todos regresamos a los pantalones largos y las sudaderas. Por la mañana, tras reunirnos como de costumbre en la puerta del cole, nos subimos al autocar para emprender camino al centro de Dublín. La actividad de hoy: Dublinia, un museo sobre la historia de la ciudad, desde los antiguos vikingos hasta los tiempos más modernos.

En la cocina vikinga
Comenzamos viendo los albores de Dublín y más de uno se enteró de que los vikingos no llevaban cuernos en el casco, como siempre se muestran las leyendas y las películas, sino que fue algo que se presupuso por la importancia de estos en su cultura. También tuvieron la oportunidad de probarse algunos ropajes como los de la época ¡y hasta un casco! Pero nuestros chicos no están hechos para ser guerreros de otros tiempos, porque todos convinieron en que el dichoso casco pesaba una barbaridad. 

En otras salas del museo pudieron aprender más sobre la evolución de la ciudad: los castigos que se le imponían a los que infringían la ley, cómo curaban las enfermedades y afecciones de los “humores” (que les llamaban por entonces), las consecuencias de las peste negra, cómo se divertían en la época...
"El aliviado"
 en fin. multitud de detalles que esperamos les sirvan para entender mejor la historia; incluido un personaje en sus letrinas acompañado de la banda sonora que adorna estos lugares entre flatulencias y sonidos guturales de alivio; algunos incluso salieron con una bula papal de Inocencio I que les garantiza el cielo cuando llegue el momento.

Una vez visto todo el museo (unos más rápido que otros) y apremiados por nuestro monitor, al que hemos bautizado el más “sosainas” por unanimidad, emprendimos la marcha hacia la zona comercial de la ciudad para que disfrutasen de media horita de tiempo libre. En cuanto oyeron “tiempo libre” todos se lanzaron a la fuga: unos a por apetitosos donuts de Oreo y Ferrero Rocher, otras a las compras (especialmente las autodenominadas "gacelas", Ángela, Paula V. y Nayara, ¡¡total para ir a H&M!!)... 
Los cascos son sin cuernos!!
y los profes a por un cafecito para calentar el cuerpo, ya que había llovido mientras estábamos en el museo y el tiempo ya había refrescado. Media hora después nos reunimos en el punto convenido, donde a varios les tocó engrosar nuestro bote particular por haberse retrasado unos minutos. Ahora son los que llegan puntuales los que se sacan de móvil y van contando los minutos y pasan la factura. ¡¡Hay que ser vengativos!! ¡¡Es que los donuts eran tan apetitosos!! Todos juntos nos encaminamos al coger nuestro autocar y ¡de vuelta al cole!

Después de comer los sándwiches de rigor y de charlar un poco con checos e italianos, todos se fueron a sus clases. ¡¡A algunas los sandwiches les entraron con dificultad porque los donuts las dejaron empachadas!! Iria ha prometido no probarlos en tres meses, y ni que se los mencionen. Los profes nos marchamos de nuevo al centro a buscar el camino al Natural Museum, el museo de historia natural, a donde les llevaremos mañana para culturizarlos otro poco más.

Las Gacelas estrenando
Esta noche, por primera vez durante el viaje, nos unimos a las actividades de después de cenar del cole para que participasen en la disco. Las primeras en llegar, listas para animar la fiesta como siempre, fueron Ángela y Paula V. Los demás fueron llegando a cuentagotas, unos más animados que otros, en sus respectivos buses.  La fiesta, que al principio solo contaba con unas pocas personas que ni siquiera parecían demasiado interesadas en bailar, se fue animando poco a poco con la llegada de nuestros chicos y de los italianos, que enseguida aportaron alegría latina al asunto. Kike, el más reticente, se quedó con Cris en la sala de profes mientras el resto de la "fauna" sudaba vapores y hormonas a partes iguales.

A las 21.30 nos fuimos del sarao y cada mochuelo a su olivo, no sin que nos despidiesen con un abrazo las más amorosas, pues las "gacelas" hasta para volver a casa tienen prisa, jajajaja.



martes, 10 de julio de 2018

10 DRAMA AND SWIMMING


Parece que la amenaza fantasma de la "saca" comienza a surtir sus efectos porque hoy nadie ha tenido que contribuir a su sostenimiento, lo cual es de agradecer. A las 9.00 comenzaba nuestra primera actividad, de manera que nos fuimos todos con Caroline al tercer piso a practicar "drama". A nuestro grupo se unieron otros integrantes de diferentes nacionalidades lo que lo enriqueció mucho más.

El primer juego consistió en lanzarse una pelota de ping-pong y adivinar el nombre de la persona que la había arrojado, de manera que tras diez minutos todos se conocían entre sí. A partir de ahí se desarrollaron un montón de juegos diversos: adivinar actores, decir palabras y elaborar un cuento, trabajo por equipos, etc. De tal forma que pasaron dos horas y media de total diversión disfrutando de la actividad y, cuando bajaron, estaban entusiasmados.

Tras esto nos fuimos a estrenar una de las piscinas de las que dispone nuestro colegio. Era climatizada y la temperatura estaba perfecta, pero para matar cualquier rastro de bacterias le habían añadido dos partes de cloro por una de agua (como para cocer el arroz), por lo que Iria tuvo que correr a ponerse unas gafas de buceo y la pobre Paula M. salió de allí sin rastro de tinte rosa en el pelo. ¡Va a tocar otra sesión de peluquería al volver a casa! Ahora, eso sí, es la chica con la toalla de playa con más glamour que hemos visto, con su forma redonda como para una mesa camilla pero con el tejido digno de una alfombra persa. ¡¡Espectacular!!

A base de risas y fotos y algún que otro balonazo pasamos otra hora a remojo; así que al terminar, el hambre se había adueñado de nosotros y decidimos irnos a un campo y tirarnos allí a comer en comunidad mientras cotilleábamos de asuntos varios y el sol nos calentaba los huesos.

En esto estábamos cuando sonó el timbre para empezar nuestro periodo académico y de bastante buena gana entraron en sus aulas a la expectativa de su segundo día de clase.

Hoy nos ha dado poco de sí el día para contar aventuras, porque durante las actividades los profes estuvimos arreglando temas de intendencia con la dirección y por la tarde visitamos Dublín para reservar entradas para el musical Riverdance, que se reestrena tras muchos años y recorre la historia de Irlanda a través de la música y la danza. Hay algún vídeo en YouTube de la obra original que recomiendo encarecidamente veáis.

Mañana nos toca excursión a Dublinia, un museo sobre la historia de la ciudad, y luego, ¡más clases! Aún hay mucho inglés por aprender... 

lunes, 9 de julio de 2018

09 CERA + EXAM: BUEN COCKTAIL

Haciendo amigos
Nuestra saca va engordando paulatinamente y cada día tenemos más voluntarios deseosos de participar en el pago de la pizza final... bueno, lo cierto, es que algunas están más predispuestas que otras y no les importa repetir, como es el caso de Iria y Paula M.

Paula y su Golum
Cuando por fin llegaron las dos últimas prendas no acercamos al bus que nos trasladaría al centro de Dublín junto con otros valencianos, italianos, rusos y una familia china. Allí nos esperaba el museo de cera con sus puertas aún cerradas, pero entre cotilleos y nuevas amistades que se van forjando, especialmente con Paula M. y Ángela, nuestras relaciones públicas, se nos pasó el tiempo enseguida. 

Habla incluso con las estatuas
Entramos por grupos de 15 en el recinto y fuimos recorriendo las distintas salas y laberintos, donde nos encontramos con lo más renombrado de la literatura, política, vida pública, cine y televisión de Irlanda y del resto del mundo. Dispone de un pasaje del terror, como todo buen museo de cera que se precie, pero muy pocos se atrevieron a cruzarlo, otros prefirieron el atajo que te trasladaba casi directamente a la tienda sin necesidad de sufrir. Aunque algunos hicieron de tripas corazón (Antía y Eva, entre ellos) y llegaron al final sin más que algún sobresalto sin importancia.

Tres personas de altura
Una vez terminada nuestra visita nos concedieron una hora de tiempo que aprovechamos para continuar la búsqueda de Molly Malone. Google Maps sigue diciendo que está en el lugar original, pero se ve que invierte poco en investigación pues hace unos tres años que ha sido trasladada a una nueva ubicación aún por descubrir.

El T-Rex no puede con Ángela
Una monitora nos mencionó que se encontraba al lado de St. Patricks Cathedral, así que allá que nos fuimos. Subimos la colina y bajamos por el otro lado, pero ni rastro de la susodicha. Soltamos a nuestras relaciones públicas para que atacaran a un grupo de operarios que estaban disfrutando de su bocadillo durante el descanso, pero tampoco sabían nada. Así que después de una hora de búsqueda infructuosa, nuestro expediente X continúa.

Gotham City & Batman
Volvimos al bus y regresamos al cole, dispuestos a dar cuenta de nuestros "suculentos" almuerzos mientras esperábamos el comienzo de la prueba de nivel que comenzaría a las 14.00. A la hora H, subimos al segundo piso donde comenzaron su prueba, que duraría unos 65 minutos, para luego darnos los resultados y ubicarlos en las diferentes aulas. 

Las valientes
Mientras llegaban las notas, nos dedicamos a jugar al ping-pong algunos y otras a las relaciones internacionales con un grupo de Dubai que aseguraban que Ángela se parecía a una cantante de su país, aunque la liaron cuando afirmaron que la gallega no era tan guapa. Ahí se rompieron las relaciones diplomáticas y retiramos a nuestras embajadoras de la discusión y fuimos a recoger las notas.

Expectantes ante el examen
Antía y Pedro fueron al aula de los A2; Ángela, Kike y Nayara a los B1; las Paulas al B2 y Eva, Clara e Iria a los dos grupos de C1 (top class). Ahí comenzaron con su primera clase de unos 70 minutos y, al terminar, todos juntos nos fuimos a la parada del bus camino a casa.

Mañana estrenaremos la piscina y ya os contamos que tal está el agua.

domingo, 8 de julio de 2018

08 GRAFTON STREET



A ver si te encuentras
Siempre es una satisfacción quedarse en cama hasta tarde y abrir los ojos y descubrir que todavía te quedan un par de horas para disfrutar de un buen desayuno al sol que entra por la ventana. No nos podemos quejar en absoluto: el buen tiempo no nos ha abandonado en ningún momento... con lo que eso supone: shorts, crema protectora, camisetas, sandalias y, sobre todo, gorras.

Trinity College
A las 10.30 nos encontramos a la mayoría esperándonos, aunque ya hemos puesto a funcionar "la saca" y, tal y como su madre pronosticara, Clara fue la primera en adjuntar su 50 cents. a la comunidad, junto con Eva, Paula M. e Iria, todo ello a pesar de sus ruegos y súplicas y el regocijo de todos los demás. No hay perdón para los "retrasados" (con cariño,claro). Después de una decena de excusas, a las que prestamos, indudablemente, toda la atención que se merecían, nos fuimos a estrenar nuestros pases del transporte y los inauguramos en el tren que te lleva por toda la costa hasta el centro de Dublín, Tara Station, en 15 minutos.

Trinity College
Al llegar emprendimos nuestro camino hasta O'Connell Bridge, donde tras una breve explicación para que supieran que es un puente igual de ancho que de largo sobre el río Liffey, del que dice la leyenda se sacaba el agua para la Guinness, de ahí su color. No podemos olvidar que esto era como nuestro Barbaña en sus mejores tiempos. Desde ahí nos encaminamos al Trinity College, con la esperanza de ver alguna graduación o parecido, pero en domingo es raro que eso suceda; alumnos y profesores suelen tomarse los fines de semana libres como en todas partes: ¡¡qué vida se pega esta gente!!
¡¡Yo de mayor también quiero ser profe!! 
Había riadas de gente haciendo fotos y esperando para ver la biblioteca y el famoso Book of Kells, una biblia en color escrita a mano por unos monjes allá por el año 800. Obviamente, el famoso libro no les interesaba demasiado, así que ¡¡venga, a hacer fotos!!

Instagramer in action
 Bajo la dirección de Paula M., Cristina fue obligada a posar en posturas de lo más artístico con la finalidad de convertirla en "influencer" de la web mientras Eva e Iria sacaban las mejores instantáneas para su estreno como "Instagramers". Tras una intensa sesión y un "book" fotográfico de multitud de retratos, dejaron el tema para mejor ocasión... Creo que en parte por el desaliento de la modelo, pero no por el entusiasmo de las "grupis". Ya tostaditos, abandonamos el famoso recinto académico "abraiados" por la majestuosidad del lugar y, muy especialmente, por la multitud de gente que se agolpaba en la puerta para entrar y salir.

Making friends
Desde allí, la estatua de Molly Malone se encontraba a cinco minutos, pero ... ¡¡había desaparecido!! La buscamos por todas partes sin ningún resultado positivo. Se ha convertido en nuestro Expediente X particular. Molly fue una famosa pescadera que recorría las calles de Dublín paseando su carro mientras gritaba "cockles and mussels, alive, alive, oh" (berberechos y mejillones frescos) hasta que unas fiebres acabaron con ella. La versión de The Dubliners, muy recomendada por ser una canción tradicional como nuestra Rianxeira, es la más famosa y fue el himno durante la English Week 2018 en el colegio.

Friends forever
Tras nuestra infructuosa búsqueda emprendimos camino por Grafton Street, la calle del Paseo dublinesa, hasta St Stephen's Green, uno de los parques más famosos de la ciudad, donde dimos cuenta de nuestros bocadillos, como siempre compartiendo pues a los profes siempre les tocan los bocadillos más pequeños y escasos. Todos con fiambrera y nosotros con una bolsita de congelados... eso sí, con zip (cierre fácil) y no nos olvidemos de devolverla cada día. Cuando Ángela y Paula M. acabaron de hacerles las trenzas a Iria y Eva y con nuestras barrigas llenas, despreciando las fibrosas mandarinas, que por supuesto no son de Valencia, decidí darme una tregua de adolescentes y les concedí tres horas de libertad para que entrasen en todas y cada una de las tiendas que había en los alrededores. Aún no había terminado de explicar la hora y el punto de encuentro, cuando tres gacelas con mochila roja se echaron calle abajo: Paula V, Nayara y Ángela. Entretanto, Kike, Pedro y yo nos hicimos con una tarjeta para habilitar su maltrecho móvil. Cris se fue con las demás a la caza de la mejor ganga en Topshop, Victoria Secret, Disney Store, JD Sports, Lush... Kike buscó la tienda friky, una de sus debilidades y Pedro se unió a las chicas de "oyente" porque fue el único que no se compró nada.

Fashion victims
Este era mi momento: un rincón agradable con vistas al parque, un buen café para recuperar energías y un rato de sosiego, que no duró más de 45 minutos, hasta que me llamó Kike: "Amigo Álvaro, ¿por donde andas? Ya me he comprado todo lo que había en la tienda friky y me voy contigo" Pues nada, ya tenía personal shopper para las siguientes dos horas; así que me asesoró en todo lo necesario: modelos, tallas, colores, tejidos... ¡¡¡Total, para comprarme un par de pantalones!!! En contrapartida, le hicimos las curas a una picadura de alguna araña o parecido que estaba poniéndose fea con una roncha enorme, que él no hacía más que rascar hasta generar una herida. En esto estábamos cuando volvieron en grupos todos los "desquiciados de las compras" con sus bolsitas y sus bebidas del Starbuck's. 

Starbuck's forever.
Regresamos disfrutando del sol, la gente y los músicos callejeros de Grafton Street para tomar el bus 46A que nos fue posando por parejas o pequeños grupos cerca de nuestras "families". Mañana comienza el "show" con examen de nivel por la tarde, pues esta semana las clases serán vespertinas; aunque la mañana la pasaremos en el Museo de Cera... ya os contaremos.

sábado, 7 de julio de 2018

07 ANDANDO Y PA LA CÁRCEL (Glendalough y Wicklow)


Al abrir los ojos esta mañana, un sol resplandeciente nos alegró la vista. Por eso al reencontrarnos en el cole todos estaban que desbordaban alegría mientras contaban las peripecias de su primera noche por estas tierras: ya sabemos que Pedro sigue sin móvil, que Antía no tenía datos (aunque ya lo hemos solucionado), que Nayara tiene que acostumbrarse al acento de su "nueva madre", que Paula e Iria están felices con su family...

En estas estábamos cuando nos dijeron que fuésemos al bus Z, imaginaos cuantos alumnos hay aquí. Por cierto, creo que hay que tener un sueldo de la NASA para poder permitirse un hijo en estas aulas. No está al alcance de cualquier humano y... por cierto, sólo chicos; no se admiten chicas.

Tras esperar 40 minutos por unos alumnos, nos fuimos sin ellos y 50 minutos más tarde estábamos en Glendalough. Esta es una zona monástica fundada por St. Kevin en el siglo VI y que alcanzó su máximo esplendor entre los siglos X y XII. Tras multitud de ataques, especialmente de vikingos, el lugar fue abandonado y ahora quedan la torre, el cementerio, la
capilla y la iglesia. Lo que no pudieron destrozar fue el entorno y las montañas que rodean a los dos lagos que yacen al pie del valle, al que suministran de agua pequeños ríos y regatos que nos aventuramos a cruzar y reírnos si alguno se daba un chapuzón, que nunca iba a ser más que mojar un tobillo, pues esa es su profundidad en este momento. Por cierto, la tradicional verde Irlanda es a día de hoy casi del color de la Castilla de Machado. Va a ser que el cambio climático existía, aunque el primo de Rajoy lo dudase en su momento.

En definitiva, caminata siguiendo los senderos, unos 4 Km, por los alrededores del Upper Lake, con algún que otro tropiezo como el de Eva que decidió bajar las escaleras sobre sus posaderas o Pedro "Nuroyev" que bailando de piedra en piedra acabó aterrizando sobre el camino sin más trascendencia. Creo que debió influir que le flaqueasen las fuerzas tras su mareo en el bus.
Entre risas y bromas llegamos al entorno monástico y abrazamos la cruz de la buena suerte y los deseos, que como en todo lugar turístico siempre hay algo de este tipo, y nos fuimos a comer antes de regresar a nuestro bus. Casualidades de la vida, casi todos empezaron por el postre: unos deliciosos helados que despachaban en un puesto callejero y luego unas patatitas calentitas y, si aún quedaba algo de hambre, el sandwich de la "family", que algunos generosamente repartieron.

Desde allí nos fuimos todos a Wicklow, una ciudad que es famosa por su cárcel, algo parecido a lo que le pasa a Alcalá Meco, aunque esta hace años que dejó de funcionar como tal y sus "clientes" eran gente pobre o insurrectos contra las tropas de ocupación inglesas.
Aquí paseamos por todas las celdas oyendo las diferentes historias relacionadas con sus internos y nos transportamos a unos tiempos en que los castigos físicos eran la única manera de reeducar a los presos. Alguno, de hecho, quedó encerrado en una celda unos 10 minutos para alegría de los demás, especialmente de Nayara y Paula V., porque así Kike las dejó de asustar durante un cuarto de hora.

Como en todo buen punto turístico que se precie acabamos el tour pasando por la tienda de recuerdos, donde las dependientas me felicitaron por el buen comportamiento de los chicos, cosa que siempre te enorgullece, y le ofrecieron a Kike trabajo como colaborador, especialista en sustos, pero al no alcanzar la edad se conformó con un diploma donde le reconoce sus méritos.

Al terminar la visita nos dimos un paseo por este florido pueblo lleno de encanto y nos relajamos una horita antes de regresar al majestuoso cole, donde nos dejamos ir haciendo fotos o sentándonos frente al mar antes de regresar cada uno a su madriguera.

Mañana: día libre; ; así que hemos quedado en el colegio para reunirnos e irnos de paseo por el centro de Dublín "a ver si encontramos alguna tienda abierta, Álvaro"... ¡¡¡Buff, ¿yaaa? ¡¡No me lo puedo creer!!

viernes, 6 de julio de 2018

06 ¡VAMOS QUE NOS VAMOS!

¡¡Hasta la vista!! ¡¡En tres semanas volvemos!! ... Es que con las prisas casi ni nos acordamos de despedirnos, padres. Unos con las tarjetas, otros con el dinero del bus, otros con papeles por firmar... en fin, que las prisas no son buenas ni para salir de viaje.

Lino, nuestro ágil conductor del low-cost Perdiz Bus (curioso nombre, por otra parte) nos posó en un par de horas en el Sa Carneiro, pero fuimos matando el tiempo escuchando las historias de Kike y Eva que nos relataron sus peripecias por Edinburgh el verano pasado y todo lo que habían disfrutado por tierras escocesas, adornándolo con mil anécdotas, mientras los otros querían meter baza con cierta dificultad. Solo Paula M., que ella con solo proponérselo puede hablar bajo el agua.



Ya en el aeropuerto, embalamos la maleta de Eva por seguridad antes de que se hiciera añicos en manos de los estibadores, entre cuyas virtudes no figura su delicadeza con el equipaje; y nos fuimos a facturar. ¡¡Ahí apareció Paula M. con su baúl de la Piquer que superaba los 23 Kg!! ¡¡Eché de menos una faja anti-hernias para subirla al transportín del mostrador!! Tras ponerle cara de pena a la azafata de tierra y prometerle que teníamos gente con maletas muy por debajo del peso límite, entre ellas la mía con sus 14 kg, nos perdonó la multa correspondiente; aunque la que más se "aproximaba a su peso justo, sin pasarse" (como decía Joaquin Prat) fue la de Kike con sus 19,7 kg "en canal". En contrapartida, Antía se presentó con su maletita casa de muñecas, que no pasaba de los 9 kg. Estamos barajando la posibilidad de comprarle una nueva entre todos con derecho de 1 kg por cabeza para que ella nos transporte material, si es preciso.

Un bocadillo, algunos más sencillos y otros más elaborados, alguna chocolatina y a pasar por los chequeos de rigor antes de subir al avión, que se demoró unos 20 minutos, aunque luego y una vez acomodados, nos informan que tendremos que esperar "tranquilitos" en nuestros asientos 25 minutos más hasta que nos den permiso para despegar. En definitiva, un vuelo placentero en el que la azafata "se portó" y tras pedírselo nos trajo a Antía a nuestra zona, pues a la pequeña le había tocado al fondo del avión a ella sola.

Aterrizamos y nos recibió un sol espléndido y una agradable temperatura, muy al contrario de lo sucedido en Ourense, por lo que nos han contado. Rescatamos nuestros equipajes y nos dirigimos a la salida donde nos esperaba otro minibus que nos depositó en nuestro espectacular colegio, donde las familias nos esperaban para trasladarnos a nuestras viviendas de las próximas semanas. Durante el trayecto, intentamos conectar el teléfono de Pedro, pero este se rebeló y se niega a funcionar. A ver si mañana logramos derrotar a la tecnología o nos tenemos que rendir ante ella.

Ya en casa, Nayara me avisa que su maleta había sido inspeccionada por la policía pues estaba todo revuelto aunque no faltaba nada. Otra anécdota para el futuro.

Mañana nos vemos a las 09.00 en el colegio para hacer nuestra primera excursión: Wicklow y Glendalough. ¡¡Os mantendremos informados!!