jueves, 19 de julio de 2018

19 HOWTH

La entrada de hoy casi debería empezarla por el final porque después de un día fantástico, tanto a nivel actividad como climatológico, nos ha fastidiado un poco el transporte. El DART, ese famoso tren que te lleva por la costa, a la ida nos obligó a hacer un transbordo inesperado a mitad de trayecto, lo cual implicó un retraso sensible al destino. 
Al regreso el tema empeoró dramáticamente, pues no sólo se averió antes de recogernos y llegó con 40 minutos de retraso sino que también nos obligó a un nuevo trasbordo una estación antes de nuestro destino. ¡¡Dios, que viaje tan largo!! Y aún nos quedaba el bus 46A en hora punta... En consecuencia, todos con el Whatsapp de la family avisando del retraso y esperando respuestas. En conclusión, que hoy cenamos a la hora española... lástima que lo que hay sobre el plato se parezca poco a lo que nos encontraríamos en casa con mami, sobre todo para algunos, porque a otros los miman a base de bien.

Pero antes de todo esto... a mediodía jugamos nuestro torneo de ping-pong, en el que el ganador fue Pedro con cuatro victorias, seguido muy de cerca por Clara con tres y a continuación Eva y Antía. Mañana volveremos a dar la revancha y esperamos más participantes. Ya hemos descubierto que es una buena idea guardarse una bola en la mochila porque desde que ha llegado esta nueva remesa de italianos, es imposible hacerse con unas palas y una pelota. Así que Pedro es el encargado de la “snitch”.

De ahí nos fuimos a Howth. Este es un pueblecito costero que se encuentra al otro lado de la bahía y que se puede ver desde nuestro pueblo de Blackrock. Allí nos compramos un helado para coger fuerzas y poder subir la cuesta y alcanzar el sendero que nos llevaría a lo largo de unos 6 km por encima de los acantilados hasta la cumbre de la montaña, desde la que se divisan ambos lados de la ensenada. 
Todo ello, pasando por la casa de Yeats, famoso poeta y dramaturgo irlandés que vivió a caballo de los siglos XIX y XX y que fue galardonado con el Premio Nobel en 1923 y el cual residió unos años en esta preciosa localidad. Con un día de sol tan espléndido era imposible no quedarse embelesado mirando el paisaje... y, por supuesto, aprovechar para fotos y poses de "Instagrammers" de esas en las que si me pongo de espaldas, si miro al cielo, si de lado pero que no se me vea la cara, si levantando los brazos... ¡todo un "book"!

Total, que la ruta que debía durar 90 minutos pasó a convertirse en un paseo de dos horas y cuarto y esto no nos permitió llegar a ver la abadía, el castillo o la tumba megalítica... ¡¡Habrá que volver!! 
Paula V. y Nayara se han comprometido a hacerlo con sus respectivas parejas, llegado el momento, y aprovechar un 2X1 de descuento, como en las pizzas. A propósito de ellas, es la primera vez que nos dan la espalda... nunca antes había ido en cabeza del grupo, lideradas por Kike... ¡Esto es el mundo al revés!

Es indudable que esta ciudad tiene un encanto especial que atrae a muchos turistas y amantes de la naturaleza a disfrutar de sus paisajes, su mar y su playa, aunque carece de baños a disposición del transeúnte, porque Kitty (Paula M) y Ángela pasaron un mal rato intentando localizar uno después de tanto despliegue por el monte. 

En conclusión, un día genial, como bien podréis apreciar las fotos. ¡¡Ahhh, y que no se me olvide!! Preparaos para el nuevo invento del siglo de la mano de Paula M.: ¡el "churro creppe"! No os digo más, que si no le podéis robar la idea y luego la pobre se nos queda sin negocio. ¡Hasta mañana!



miércoles, 18 de julio de 2018

18 THE INCREDIBLES 2

Esta mañana llegamos casi todos puntuales a nuestra cita diaria de las 8:50; digo “casi todos” porque Álvaro se retrasó por culpa de un pequeño olvido y abonó sus correspondientes 50 ct a la saca, y Ángela, porque el autobusero ignoró el botón de parada y ¡se pasó de largo! Así que la pobre tuvo que bajarse en la siguiente e ir caminando todo el trecho adicional. Pero por lo demás, la mañana transcurrió sin mayores contratiempos: nada de llamadas de emergencia, ni enfermitos, ni golpes ni nada de nada. ¡Hemos vuelto a la tranquilidad! Todos sanos y salvos, como más nos gusta. También hemos de decir que todos están mejorando mucho su inglés gracias a los exámenes que tienen todos los miércoles e incluso a alguno le han subido de nivel desde la semana pasada. ¡Están hechos unos “cracks”!

A la hora de comer nos reunimos de nuevo para tomar nuestro “packed lunch” de rigor. Mientras tanto, algunos anduvieron a la caza de palas y pelotas de ping-pong, ya que con la de alumnos nuevos que han llegado en estos últimos días al colegio, se han convertido en un bien tan preciado como el oro: todo el mundo las rapiña para jugar como buenamente puede. Al final las consiguieron y entre Álvaro, Pedro, Clara, Eva y Antía se montaron un torneo, mientras Quique jugaba en otra mesa contra un italiano (partida poco justa, ya que el árbitro era un amigo del susodicho y no contaba muy bien los puntos...)

Después de la comida nos fuimos en bus a nuestra actividad de hoy, una experiencia “increíble”. Pero antes de llegar, nos enfrentamos a un pequeño contratiempo, que fue pasarnos unas paradas de bus y bajarnos más adelante de donde tocaba. Ángela nos juró y nos perjuró que aquel cine estaba cerca de su casa, pero al final “cerca” fueron otras tres paradas de bus de vuelta por la misma ruta para desandar el trozo extra. La pobre Ángela no estuvo muy afortunada con los buses en el día de hoy... 

A pesar de todo, finalmente llegamos a nuestro destino: el cine Odeon. ¿Nuestro objetivo? Ver el nuevo estreno de Disney, “The Incredibles 2”, que todos habían pedido muy por favor desde el primer día que pusimos un pie en tierras irlandesas. Así que les concedimos el capricho y allá nos fuimos. Antes de entrar a la sala, los más golosos se echaron a las palomitas y refrescos y, con las provisiones listas, nos dispusimos a ver la peli. En esta nueva entrega, seguimos las peripecias de la familia de Los Increíbles, que se las tuvieron que ver con la renovada fama de los superhéroes, con un villano escondido y con los nuevos e indomables poderes del bebé Jack-Jack, que fue quien más nos hizo reír a todos durante las dos horas que duró la sesión.

Una vez acabamos en el cine, todos se marcharon aprisa de vuelta a casa, porque hoy después de cenar tocaba disco, su actividad favorita de las noches. Gracias a dios, en el colegio se apiadaron de todos los estudiantes que, como nosotros, se alojan en “host families” y decidieron retrasar treinta minutos la hora de comienzo de la disco, ya que a la mayoría no les daba tiempo a llegar a casa, cenar y volver para estar a tiempo. Como siempre sucede, una vez se reunieron todos en el colegio, se pusieron manos a la obra para animar la pista con los “temazos” de ayer y de hoy. Además, no pueden quejarse, puesto que incluso les está permitido hacer peticiones al DJ para que ponga las canciones que a ellos más les gustan. Por supuesto acaban arrasando los temazos españoles: El Despacito, La Cintura, La Bomba... sólo falta por sonar "Paquito, Chocolatero".

Después de que sudasen la gota gorda de nuevo en la disco, nos dispusimos a volver a casa para descansar todo lo posible una noche más, porque mañana nos va a tocar caminar un poquito. Os mantendremos informados de nuestras peripecias...
Written by Cristina


martes, 17 de julio de 2018

17 RIVERDANCE

Como ayer no habíamos tenido suficiente con el tema de sustos, hoy le ha tocado a Nayara llamar nuestra atención. En definitiva, la buena de la mujer no sé si porque le ha tocado un italiano "guapísimo en clase" o porque otros dos son bastante antisociales, el caso es que se nos mareó y tuvimos que sacarla de clase a tomar el aire. En esas que nos llama Kike y nos lo encontramos con la paciente acostada en su regazo como una "Piedad" y con Paul Kenny, uno de los responsables del cole, haciendo las veces de ángel redentor y Caroline, una monitora, trayendo las provisiones. 
El caso es que Nayara cuando desayuna muy poco tiene un bajón de glucosa que hace pierda casi la consciencia y dado que esta mañana no tuvo oportunidad de comer lo suficiente por las prisas, pasó lo que tenía que suceder. La solución fue fácil: unas galletas, un sándwich y unas patatas, acompañado todo ello de un jarabe denominado "Coca-Cola", que por sus altas dosis de azúcar y cafeína levanta el ánimo a cualquiera. Por otra parte, Pedro ya ni se acuerda del testarazo de ayer, menos cuando se va a rascar la cabeza.

Tras la comida nos fuimos todos al centro para estar con tiempo para la tan esperada función de las 15.30h. El salir temprano nos dio tiempo para tomarnos un cafecito y escuchar a los músicos callejeros de Grafton Street antes de afrontar el maravilloso espectáculo que nos esperaba. La obra hace un recorrido por la historia de la Isla Esmeralda desde los primeros pobladores, el ensalzamiento del poder del hombre y luego el de la mujer, las fuerzas de la naturaleza,  pasando por las invasiones vikingas y finalmente la emigración en masa a América en busca de un sueño, donde se encontraron con otras culturas y se fundieron absorbiendo lo que cada una podía ofrecer. 
Todo esto contado a través de la música y la danza irlandesa, esa en la que taconean "altos y tiesos",como decía la canción, de una forma que hizo que el público se pusiese en pie coreando los ritmos con sus palmas. Una historia grandiosa que termina con algo así como "a todos nos ilumina la misma luna, en todas partes los ríos confluyen en el mar y todos los corazones regresan siempre al lugar al que pertenecen", refiriéndose a las nuevas generaciones de Irlandeses nacidos al otra lado del Atlántico.

Con la emoción aún desbordada, no dimos un paseo para digerir tanta música y rememorar cada escena y luego decidimos que hoy era un buen día para que Iria probase la comida china; así que nos fuimos a un buffet de esos que por 9€ puedes comer hasta saciarte y allí pasamos los 45 minutos siguientes alimentándonos y ayudando a Nayara a que luchase contra sus posibles bajones de glucosa. Hartos a rebosar y antes de que Eva se desabrochase el botón del pantalón que amenazaba con saltar con velocidad de proyectil, nos alejamos del Dragon Buffet caminando tranquilamente a nuestro bus 46A, que nos deposita a escasos metros de nuestras casas.




lunes, 16 de julio de 2018

16 CHOCOLATE FACTORY AND DOCTOR


Hoy el blog tiene dos autores y enseguida entenderéis por qué.

Álvaro:
Esta mañana nos levantamos sin la lluvia de ayer y nos dirigimos al cole como siempre para comenzar las clases, esta semana de mañana (¡por fin!). Algunas tuvieron que aportar su propina al bote, pero nada fuera de lo común (a estas alturas, lo raro es que nadie tenga que pagar).

Nuestro accidentado
a la expectativa.
Durante el descanso entre clases, Pedro tuvo un incidente con la puerta de una de las taquillas y al levantarse de atar una zapatilla, se golpeó con la esquina y la sangre comenzó a fluir alarmantemente. Paul, uno de los monitores, se encargó de limpiarle la herida que, una vez seca, era un pequeño corte pero que como sabemos siempre son escandalosas este tipo de heridas. Para asegurarnos de que todo estaba en orden, tras las clases nos dirigimos al médico para comprobar si todo estaba correcto o si necesitaba alguna otra atención. Después de una breve espera, nos atendieron muy amablemente y le sellaron la herida con una especie de Super-Glue, que implica que no se puede lavar la cabeza en cinco día, pero al menos evitó los puntos o las grapas, que era su mayor temor.

Cuando terminamos ya todos se habían ido con Cristina a visitar la fábrica de chocolate, con lo que Pedro y yo nos tomamos un chocolate caliente con nubes ce azúcar y un café, respectivamente, y nos dedicamos a merodear por todos los interminables pasillos y dependencias del inmenso colegio, investigando.

Cristina:
Después de terminar las clases y de tomar nuestro “packed-lunch” escaso como de costumbre, nos montamos en el autocar que nos llevaría al destino más dulce de Irlanda: Butlers Chocolate Factory. Ya nos habían chivado que te daban a probar, así que todos íbamos más que expectantes y con nuestro “estómago del postre” preparado para el maravilloso manjar.

Al llegar a la fábrica, y después de esperar un rato a que fuese nuestro turno para entrar, nos invitaron amablemente a ponernos unas batas estilo laboratorio y unas redecillas la mar de favorecedoras para comenzar el tour (¡ante todo, higiene!). En primer lugar nos agasajaron con unas monedas de chocolate para amenizar un vídeo sobre los orígenes de este producto y cómo a los mayas se les había ocurrido mezclar los granos de cacao con especias y otros ingredientes para crear el “xoxo latl”, que más tarde se transformaría en el chocolate que conocemos hoy en día. También aprendimos datos sobre la creadora del negocio, Marion Butlers, quien lo fundó en 1932 con el nombre de Chez Nous Chocolates. Estaba situado en el centro de Dublín y en él vendían bombones de lujo hechos a mano. En 1959 se vendió la tienda a Seamus Sorensen, cuya familia sigue siendo propietaria de la fábrica a día de hoy.

Después, nos condujeron por una pasarela situada encima del centro de la fábrica (no sin antes darnos a probar sus “fudge” o tofes blandos), donde pudimos ver el proceso real de la fabricación de las tabletas y los bombones de esta casa. Aquí tuvimos que sujetar a más de uno para que no se nos tirara en plancha en una cuba de chocolate líquido, porque entre el olor y la vista los sentidos no daban abasto. Tras arrastrarlos lejos de allí con la baba puesta, nos fuimos al museo, en el que leímos más datos y alguno que otro hizo un test sobre postres (aunque la pantalla no funcionase muy bien). ¡Y nos volvieron a dar chocolate! Para más inri, a los más golosos nos dejaron repetir y coger dos bombones.

Por último, llegó la mejor parte de la visita: ¡meter las manos en el chocolate! Nos sentaron en la sala de demostraciones con un elefante de chocolate para cada uno, pero nos hicieron aguantar un poco más antes de tocarlo para que viésemos en directo cómo se hacen los bombones rellenos de crema de naranja. ¡Que luego también nos dieron a probar! Así que todos contentos, sobre todo nuestros estómagos, y con algo más aprendido. Luego pidieron voluntarios para hacer un experimento y, cómo no, ¿a quién creéis que cogieron? A nuestro amante del dulce, Quique, y a nuestra relaciones públicas, Ángela. No os cuento el experimento, porque lo podréis ver al final de esta entrada en un vídeo (¡paciencia!).

Y, finalmente, nos dieron un cuenco de chocolate blanco líquido para decorar nuestro elefante de chocolate. Algunos lo pintaron por dentro de las líneas, como buenos alumnos; otras le pusieron cresta; otras lo quisieron adornar con un sombrero (aunque todo el mundo convino en que aquello parecía más el emoticono de la “caquita” del Whatsapp)... ¡unos artistas están hechos nuestros “rapaces”! También nos dieron dos bolsitas para Álvaro y Pedro con muestras de chocolate como las que habíamos probado, así que les damos otro punto por amabilidad, además de por su generosidad. Y así, felices con nuestros elefantes y tras pasar por la tienda para hacer las compras de rigor (¡quién puede resistirse al chocolate!), volvimos a nuestro bus y de vuelta al cole para terminar el día. Más de uno llevaba chocolate de regalo para padres y demás familia, así que si veis que no os lo dan al llegar, ¡es porque se lo han comido!

Este día fue muy dulce (a pesar de los contratiempos), y mañana os contaremos nuestras nuevas aventuras, porque vamos a ver un espectáculo muy muy especial...

domingo, 15 de julio de 2018

15 PHOENIX PARK

En esta ocasión contamos con Ángela como redactora jefe y yo simplemente hago las veces de "corrector-revisor"; es su recompensa por haber sido solo postdata en la entrada de ayer:

Hoy estrenamos nuestros paraguas porque ha amanecido un mal día, triste y lluvioso. Pero eso no nos ha impedido levantarnos con mucha fuerza e ir al centro de Dublin cargados de ánimos y buenas vibraciones. Así que allá nos fuimos a nuestro tren DART recorriendo la costa cubierta de cierta neblina, mientras Ángela (yo misma) se hacía la raya de los ojos manteniendo el equilibrio con una habilidad digna del Circo de los Muchachos. 

Al llegar visitamos Phoenix Park, el parque cerrado más grande de Europa, donde alimentamos a unos pequeños ciervos con la fruta que nos habían dado en nuestro packed lunch. Este parque está rodeado por un muro de unos 16 km de longitud y unos tres metros de alto y es mucho más grande que Central Park en Nueva York o Hyde Park en Londres. Entre sus muros se encuentran la embajada estadounidense, la residencia del Primer Ministro de Irlanda, el zoo o los monumentos a Wellington o la cruz conmemorativa de la visita del Papa Juan Pablo II en 1979 a la que asistieron más de un millón de fieles.

Después de darles un festín a los preciosos animales visitamos el Monumento a Wellington, que dispone de una abrupta escalinata donde más de uno se dio un resbalón inesperado, especialmente al bajar. 
Aprovechamos para sacarnos un montón de fotos de "bloggers" e "influencers" y luego, a paso muy lento bajo los paraguas para protegernos del orballo, intentamos localizar un lugar a cubierto para comer, objetivo, por otra parte, muy complicado en un parque y de estas dimensiones.

Dimos con un sitio en apariencia perfecto, pero al acercarnos detectamos cierto olor desagradable como si alguien lo utilizase esporádicamente como urinario. Nos alejamos lo que pudimos de las esquinas y dimos cuenta de nuestro frugal almuerzo. Rato que aprovecharon algunas para pasear y contarse sus historias, otras para hacerse trenzas, otros para sacarse fotos originales... en fin, tareas varias.


Después de la parada para la deseada comida en este particular lugar, abandonamos el parque por uno de sus accesos y tomamos el bus al centro Allí visitamos y cruzamos el Halfpenny Bridge, una pasarela peatonal que todo visitante debe cruzar por aquellos augurios de buena o mala suerte. Su nombre proviene de la cantidad que cada transeúnte debía pagar por cruzar el río Liffey. 

Tras esto nos dirigimos a O’Connell Street donde se encuentra, entre otros edificios, GPO (General Post Office) famoso por su arquitectura georgiana y por haber sido la sede del Easter Rising de 1916 contra los ingleses y que quedó prácticamente destruido durante la rebelión, excepto por su fachada. Posteriormente, en 1929, el gobierno de la república independiente de Irlanda lo volvió a reconstruir.

Y… ¡¡llegó el esperado tiempo libre!!! Como ya sabéis, tenemos tres expertas visitadoras de tiendas que salieron a caza de la mejor oferta, mientras que otros se fueron a tomar un chocolate calentito o aprovisionarse de comida, ya fuese “puesta” o en la mochila por si vienen tiempos peores. 
La lluvia no dejó de caer en toda la tarde y así llegó la hora de reunirse todos; por suerte nadie se retrasó y pudimos coger el primer bus que nos llevaría a casa para descansar. Mañana es un nuevo día y volverá a estar repleto de historietas que contar... además, va a ser una jornada muy muy dulce. ¡¡Os mantendremos informados!!

sábado, 14 de julio de 2018

14 KILKENNY

Estos días hay un olorcillo a humo que se extiende por todo Blackrock; en un principio dimos por hecho que era consecuencia de un incendio forestal, pero hoy nos han asegurado que es más bien de barbacoas, aunque los más carnívoros no apreciamos el aroma a salchichas, morunos o costillas a la brasa. 
Si así fuera estaríamos todos salivando como Homer Simpson cuando rastrea una buena hamburguesa con queso; porque las "cartillas de racionamiento" siguen en funcionamiento en este país, especialmente para los estudiantes extranjeros. En fin, hay que completar huecos con batidos, galletas u otras provisiones de las que disponen Spar, Tesco, Supervalu o similares.

Hoy nos tocaba Kilkenny: una ciudad situada a una hora y media de Dublín y famosa por su castillo y su cerveza. A eso de las nueve arrancamos con el destino programado y al llegar nos fuimos directamente a los jardines de la fortaleza. 
Esta fue inicialmente construida allá por el año 1200 y desde el siglo XIV hasta el año 1920 perteneció a la familia Butler, que en ese año la vendió por 50 libras a una asociación encargada de cuidarla, que posteriormente la cedió al estado. Hoy alberga parte de la pinacoteca nacional y es por todo ello que es uno de los lugares más visitados de Irlanda. Aquí aprovechamos para sacarnos unas fotos delante de los extensos jardines, aunque nada lucidos por la escasez de agua en este momento.

Tras una más que larga espera, nos dirigimos a la fábrica (destilería) de cerveza Smithwicks. Aquí nos hicieron un tour informativo en le que nos enteramos de que la cerveza en Kilkenny procede ya de los monjes que habitaban la zona allá por el 1300, quienes la destilaban como producto alimenticio para uso personal, y que cada monje disponía de su propia jarra personal con la que bebía las raciones diarias estipuladas. Todo era felicidad hasta que llegó Henry VIII (Enrique VIII), el mismo que se cargaba a sus esposas porque no le daban hijos varones, entre ellas la española Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, o Ana Bolena, y quien finalmente acabó muriendo de sífilis, según cuentan ciertas malas lenguas en "Sálvame Delux". 
Este rey inglés arrasó Irlanda y prohibió la religión católica y todas las posesiones de los monasterios pasaron a ser propiedad del estado y la iglesia anglicana. A partir de 1710, un tal John Smithwicks comenzó a elaborar esta famosa cerveza Ale, que se diferencia de las demás por su color rojizo, ni rubia ni negra, al llevar sólo un 5% de cebada tostada.

En definitiva, un amable guía nos fue descubriendo todos los secretos de esta singular bebida y nos obsequió con una preciosa taza de recuerdo, que alguno de vosotros padres lectores recibirá como regalo seguramente. Así que al salir nos fuimos a "comer", todos entendéis las comillas, y tras esto nos dedicamos durante hora y cuarto a dar un paseo por la preciosa ciudad de Kilkenny... aunque otras aprovecharon para visitar distintas tiendas y obsequiarse con algún que otro capricho. 
Tanto se entretuvieron y tanto se regalaron que al final pagaron multa doble para la suculenta saca... ¿alguien puede adivinar quiénes metieron doble moneda en la hucha? Ahí lo dejo... Una mini pista: son tres.

PD.
Pasadas tres horas de publicada esta entrada, me llega la versión de una de nuestras colaboradoras freelance. Como sería injusto no haceros saber su percepción del día, os la dejo aquí tal como me llegó a mi whatsapp:

Todo comenzó con una mañana muy ajetreada ya que tuvimos que levantarnos muy temprano porque nuestro viaje empezaba a las ocho y media. 
Hoy viajamos a Kilkenny con algunos grupos que se marchaban mañana ( en el q se incluía algún que otro checo muy apreciado) y visitamos una exposición de como se hacía la cerveza Irlandesa y después nos dispusimos a comer en el parque del castillo y como siempre una de las gacelas (Ángela) puso música misteriosa como todos los días para perturbarnos la mente. 
Después de eso como siempre cedimos tiempo... (en ese momento ya las GACELAS se habían marchado ) y como siempre tuvieron q comprar algo. Los otros muy civilizados se acercaron a la tienda de helados más próxima para probar sus famosos helados, muy grandes por cierto. 
Ya pasada 1 hora las gacelas seguían sin aparecer y eso q les dimos una contundente hora. Llegamos al colegio y todos estaban muy cansados menos Kike que tenía muchas ganas de despedirse de los Italianos. Ángela la gacela más pequeña también la relaciones públicas del grupo también se despidió de ellos porque no hay persona en el colegio que no la conozca. 
Nos marchamos a casa cada uno por su lado para descansar porque mañana será un gran día. 


Un saludo. LA GACELA, Ángela


viernes, 13 de julio de 2018

13 SPORTS AND IRISH NIGHT


Esta noche tenemos tres voluntariosas escritoras que nos van a relatar las peripecias acontecidas a lo largo del día:

Pedro esperando el pase
Hoy amanecimos con un día un tanto nublado y con un poquito de frío y nos echamos a andar para estar a las 8:45 en la entrada del colegio, ya que si no llegas pronto das una donación para el último día tener una comida "gratis" (y aquí "comida" seguido de "gratis" suena a gloria). Bueno, hoy tuvimos "sports" y ya se vio que no nos gustó mucho; ¡cómo se nota que los gallegos somos más de comer que hacer deporte! Por eso hay muy poco reportaje fotográfico del evento. La actividad deportiva comenzaba a las 09.00 y teníamos multitud de opciones: baloncesto, tenis, badminton, fúbol... así que unos cuantos se fueron repartiendo: Álvaro y Pedro se dedicaron a lo de la canasta
con unos italianos y un par de monitores, Kike se fue a dar unos raquetazos con los valencianos; Clara y Eva se dedicaron a estirar y a hacer posturitas de esas que Clara sabe de la gimnasia rítmica, Ángela se puso a competir al fútbol con unos italianos e Iria buscó un piano que nadie encontró, así que ella y Paula M. lo más cercano al deporte que encontraron fue un ruso que hacía piruetas, así que allá se fueron a charlar un rato... los demás veíamos lo que sucedía a nuestro alrededor. Lo cierto es que a los 40 minutos la mayoría ya había desistido de sus intenciones deportivas.

A las 11.30 nos fuimos a la piscina, aunque no todos porque, como el día no acababa de coger temperatura, como que no nos apetecía echarnos al agua, así que nos quedamos con Cris charlando un rato. Entretanto, los demás dijeron habérselo pasado genial. Iria ejerció de monitora de natación y consiguió enseñar a Kike y Eva a tirarse de cabeza sin darse un solo barrigazo, aunque con Antía, a pesar de que la profe 
Kike mostrando su habilidad
puso todo su empeño, no hubo manera de que asimilase el concepto de que “tirarse de cabeza” implica que lo primero en entrar en el agua son los brazos y luego el resto del cuerpo, pero no los pies. Eso se llama “bomba”, como la de King África.

¡¡Que fame temos!!
 Entre baño y baño se nos fue abriendo el apetito y por fin llegó la hora de la comida; siempre hay alguien al que no le gusta algo de lo que tiene y lo comparte, pero hoy fue el primer día en que no sobró nada: 
Hay que raspar el fondo
Pedro buscaba desesperado algo que echarse a la boca una vez acabada su ración, Paula V. y Nayara locas intentando localizar la máquina de vending con comida, otros rastreando las mochilas en busca de alguna bolsa de snacks olvidada del día anterior. Parecía que nos habían dado una de aquellas “cartillas de racionamiento” de después de la guerra.

Esta noche nos unimos también a las actividades del colegio para la Irish Night, donde aprendimos a bailar el "céilidh", el baile tradicional irlandés. Pero no alcanzó las expectativas depositadas, así que para cuando cantaron Molly Malone, algunos ya estaban jugando con los checos y otras nos dedicábamos a escribir el blog.

Mañana se van parte de los checos e italianos que han compartido las aulas y las actividades con nosotros esta semana y alguna los va echar a echar mucho más de menos que otras, y aunque Ángela sigue queriendo montar un First Dates en Blackrock College... ¡de momento no le funciona!

¡Hasta aquí todo por hoy! Un saludo, LAS GACELAS